Pedro Salinas

Pedro Salinas


José Miguel Beñaran Ordeñana, Argala en brazos de su padre, Pablo Beñaran, ambos con txapela. Argala heredaría de su padre,  entre otras cosas, un enorme parecido físico.

José Miguel Beñaran Ordeñana, Argala en brazos de su padre, Pablo Beñaran, ambos con txapela. Argala heredaría de su padre, entre otras cosas, un enorme parecido físico.


Leopoldo María Panero

Leopoldo María Panero


Ernesto Guevara de la Serna y Celia de la Serna.

Ernesto Guevara de la Serna y Celia de la Serna.


Jack Kerouac

Jack Kerouac


Tomás Segovia

Tomás Segovia


Da un paso al frente: oímos
que eres un buen hombre.
No pueden comprarte, pero el relámpago
que golpea la casa tampoco
puede ser comprado.
Mantienes la palabra.
Pero ¿qué dijiste?
Eres sincero, das tu opinión.
¿Qué opinión?
Eres valiente.
¿Contra quién?
Eres sabio.
¿Para quién?
No persigues tu beneficio personal.
¿Qué persigues entonces?
Eres un buen amigo.
¿Eres también un buen amigo de la gente buena?


Escúchanos: sabemos
que eres nuestro enemigo. Por ello
te pondremos frente al muro. Pero en consideración
a tus méritos y buenas cualidades
te pondremos frente a un buen muro y te dispararemos
con una bala buena de un arma buena y te enterraremos
con una pala buena en la buena tierra.

Bertolt Brecht

El periodismo consiste en buena medida en decir “Ha muerto el señor Jones” a gente que no sabía que existiera un tal señor Jones.
Gilbert Keith Chesterton

Los hombres buenos de Porto Davos

[…]La mención positiva de Andrew Carnegie muestra el modo: el gesto soberano autonegador de la infinita acumulación de riqueza es el gesto de gastar esa riqueza en cosas sin tener en cuenta su precio y ajenas a la circulación mercantil: el bien público, las artes y las ciencias, la salud, etc. Este concluyente gesto «soberano» permite al capitalista romper el círculo vicioso de la reproducción infinitamente ampliada, del ganar dinero para ganar más dinero. Cuando dona su riqueza acumulada al bien público, el capitalista se niega a sí mismo como mera personificación del capital y de su circulación reproductiva: su vida adquiere sentido. El objetivo ya no es la reproducción ampliada. Además el capitalista alcanza así el cambio de eros a thymos, de la lógica «erótica» perversa de la acumulación al reconocimiento y el prestigio públicos. Lo que esto significa es nada menos que elevar a figuras como Soros o Gates al nivel de personificaciones de la autonegación inherente al proceso capitalista en sí: su obra de caridad (sus inmensas donaciones al bienestar público) no es sólo una idiosincasia personal. Sincera o hipócrita, es el punto de conclusión lógico de la circulación capitalista, necesario desde el punto de visto estrictamente económico, puesto que permite al sistema capitalista posponer su crisis. Restablece el equilibrio (redistribución de la riqueza entre los auténticos necesitados) sin caer en la trampa fatídica: la lógica destructiva del resentimiento y la forzada redistribución estatal de la riqueza sólo pueden acabar en miseria generalizada. Se evita también, podría añadirse, el otro modo de reestablecer cierto equilibrio y afirmar el thymos por medio del gasto soberano: esto es, la guerra Esta paradoja señala nuestra triste situación: el capitalismo de hoy no puede reproducirse por si mismo, necesita la caridad extraeconómica para sostener el ciclo de reproducción social.

Slavoj Zizek, Sobre la violencia.


Yo me maté en esa curva.

Yo me maté en esa curva.